No es tan grave como parece. Simplemente he tenido que sacarme un certificado policial de buena conducta, para algunas gestiones y, la forma esn que se hace aquí, es tomándote las huellas dactilares en una comisaría y enviándolas al FBI para que las coteje y emita un certificado de que no les consta ninguna travesura mía. En realidad, no me sorprendería nada que el FBI ya tuviese algún dato mío; por pura precaución, no porque haya hecho nada malo, ¿eh?.
Tengo que decir que, en contra de lo que se suele contar de la policía de aquí, el oficial que me atendió fue muy correcto y agradable.
Pero la policía sigue dándome sustos, involuntariamente. Como creo que ya he comentado, aquí la velocidad máxima en las autopistas en 70 mph (112 kph), y se respeta bastante. Los más osados se acercan a las 80 mph (128 kph), pero no estoy yo aquí para osadías. Poniendo juntos las bajas velocidades que se manejan aquí (posiblemente para bien), que no tienen muy ensayada la coreografía de echarse a la derecha para dejar fluir el tráfico, que la autovía es casi toda recta y que el coche tiene control de velocidad; resulta que a veces la conducción se hace un poco tediosa.
Por eso un día, al salir del trabajo, decidí no volver a casa por la autopista sino por una carretera secundaria; para hacer un poco de conducción "a la europea". Iba yo a mitad de camino, la mar de confiado, escuchando música, cuando de repente la radio empezó a emitir unos pitidos agudos y distorsionados. Igualico, igualico que en la Guerra de los Mundos (la antigua). Ya creía yo que iba a ser abducido cuando se empezó a oir una voz igualmente distorsionada. En mi candidez, yo pensé que ya me habían pillado. La policía americana debe tener un sistema de radar la mar de avanzado y, si te pillan, te interceptan por radio y te dan el alto. ¡Esto sí es Gran Hermano!
Pero no. Resultó ser un aviso de búsqueda de un hombre que había secuestrado a sus dos hijos. La policía puede interrumpir la programación de la radio y de la tele para dar este tipo de comunicados.

Aquí realmente protegen a los niños como oro en paño: los autobuses escolares tienen mil artilugios, luces, stops y sistemas para hacerse notar; publican la lista y domicilios de todos abusadores y, cuando secuentran a un niño, aunque sea su propio padre, no escatiman en medios, como el que acabo de contar o el del caso del
pobre hombre que acribillaron a tiros cuando secuestró a su hija.
P.D. El pitido parecía realmente de otro mundo. Desde luego capta tu atención, da miedo.