domingo, 11 de febrero de 2007

Debeo ergo sum

Ya en las entradas de 17 de Julio y 24 de Julio hablaba del acoso para venderme tarjetas de crédito. En la última entrada decía: "No puedo esperar para ver la carta de la semana que viene" y, de hecho, recibí una nueva carta justo al día siguiente. Durante este tiempo el acoso ha seguido, no sólo por parte de de Capital One, sino también otra amplia variedad de tarjetas de crédito. Estas son sólo algunas de las que he recibido desde entonces:



En EE.UU. es muy "sospechoso" no tener deudas. Si tienes deudas y las pagas, las entidades financieras te asignan una buena puntuación. Si pagas a tocateja, eres tan sospechoso como una persona que no paga sus deudas, y los bancos desconfían a la hora de dejarte dinero.

Cuando se aburrieron de enviarme cartas a casa, empezaron a enviármelas al trabajo. Esto te hace pensar sobre la falta de seguridad sobre los datos personales y la impunidad con que se transfieren y venden. Evidentemente, si me siguen escribiendo es porque saben, no sólo dónde vivo y dónde trabajo, sino también que pago con tarjeta y que pago mis deudas. Seguramente, también saben qué compro y cuánto dinero tengo.

Creo que la legislación debería ser más dura con estas prácticas (y con el spam). Cualquier transferencia de datos personales, debería ser aprobada por nosotros ACTIVAMENTE. Es decir, una empresa sólo debería poder tener datos nuestros si puede acreditar una aprobación expresa del usuario, no solamente por omisión, si nosotros no les hemos comunicado que queremos que borren los datos que tienen sobre nosotros.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué guardes los sobres vacíos no dice nada bueno de tu salud mental... :-D

Yo tiro todas esas ofertas a la basura tan pronto las recibo...

el autor dijo...

No son sobres vacíos, la mayoría de las cartas no las he abierto siquiera. Las he estado guardando para ver cuánto pueden llegar a insistir. Y eso que no están todas. Algunos días que no estaba para tonterías, las tiraba directamente.

Por otro lado, te puedes hacer una idea de lo que me aburro aquí...

Pero bueno, muy sano no estoy, no.