martes, 20 de febrero de 2007

Contrarrestando el banderazo

Los norteamericanos están orgullosísimos de serlo, cosa que no me parece mal. Pero todo tiene su justa medida y, cuando el orgullo va demasiado lejos, salen a flote el nacionalismo, los salvapatrias y los complejos de superioridad. Y eso casi siempre acaba trayendo problemas donde no tendría que haberlos.

Me parecen bien las banderas, hay que tenerle cariño a lo propio, pero ponerlas por todas partes... creo que denota algún problema de autoestima, ya sea de exceso o insuficiencia.

En el trabajo, los colegas ponen banderitas por todas partes. Algunos compañeros franceses lo contrarrestan con banderas de su país. Yo no he querido entrar en la batalla de ostentación de todo lo que soy y apoyo, cosa que no interesa a nadie. Pero no pude evitar poner mi puntito para llevar mejor el "banderazo". Por eso, eché mano a un dibujo original de mi amigo Juanma:

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