miércoles, 14 de noviembre de 2007

#1 de los tarados

Hay un jefecillo intermedio en mi empresa que, para compensar su incompetencia (si os contase...), trata de ganarse a sus jefes dándoselas de "alma de la empresa" y "creador de equipo". Para ello, se pasó varias semanas (en horas de trabajo) preparando un evento social-deportivo para los empleados de Ingeniería.

Organizó varios equipos, según para el cliente para el que trabajásemos. Como yo trabajo un poco para todos, me metió en el que le vino en gana, que vino a ser el de los que aquí llaman "Transplants": marcas de coches japonesas que, en un determinado momento, se vinieron a producir a EE.UU. para evitar impuestos y para colgarse la medalla de "americanas".

No sólo eso sino que también al buenhombre se le ocurrió elegir el color blanco para nuestro equipo y darme a mí la camiseta con el número 1.

¿Adónde voy yo con una camiseta de color blanco hospitalario en la que pone "Transplants" y un enorme "1"? Si me viesen con ella, ¿con qué me asociarían? ¿Con un coche japonés? ¿O con un grupo de transplantados que se pasean con sus sondas, andadores y sillas de ruedas a modo de "Atlético Ortopédico"?...


La camiseta la tengo guardada para reírme y, eventualmente, para limpiar algo. Al evento decidí abstenerme de ir. Sí sé que empataron dos equipos y al lumbreras del organizador se le ocurrió organizar un concurso matemático la semana siguiente para desempatar.

Cuando preparó los dos problemas (que me huelo mucho que copió de Internet), vino a enseñármelos muy orgulloso de su brillantez. Como hago siempre, le seguí la corriente y le dije que muy bien, muy interesante. Pero el prenda se había descolgado en un departamento de ingeniería con 2 problemas matemáticos que cualquier bachiller podría resolver: un problema de maximización y otro de calcular el área bajo una curva sinusoidal ...y me lo enseñaba sonriéndose como diciendo: "¡Que brillantemente cabroncete soy! ¿eh?"

Después me desentendí del tema, pero supe que pasó lo que tenía que pasar: hubo otro empate. Al final no sé cómo lo dirimieron. Por mí, lo podrían haber resuelto jugando a Guillermo Tell con el organizador...

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